Todo, menos venir para acabarse. Mejor rayo de luz que nunca cesa; o gota de agua que se sube al cielo y se devuelve al mar en las tormentas. ¡Todo, menos venir para acabarse, como se acaba, al fin, nuestra existencia!
No quiero la pipa curva, ni tu pañuelo bordado, ni las rosas – los domingos – ni el cestillo con pescado.
Y marcharé de este puerto hacia otro puerto distante para que decir no puedas: - ¡La pescadora es mi amante!
De este sueño malva y rosa que sueña el agua del río se van rosando en la tarde las velas de mi navío.
Y se me van con el día no sé adonde se me irán – las luces de mi alegría.
Hasta la Isla he venido, he vagado entre sus brisas y por su costa he corrido.
El corazón soñaba con las fronteras, con islas de corales y con las selvas.
Que los mapas de la escuela toítos tenían mares y todos tenían tierra.