Ven, que ya es la media noche y no hay reloj del olvido que sus campanadas vierta en mi pecho dolorido.Ven a mí que vas herido,que en este lecho de sueños podrás descansar conmigo.Presentí que tú venías por el caminito estrecho,vibraba un frescor de lirios por los caminos inciertos.Era una aurora morena casi sin luz y sin viento. Aurora para mi alma que te salía al encuentro.La mano que te tendía tuvo un florecer de sueños. Con el brillo de tu espada las sienes se me encendieron.(Concha Méndez)