Lo mismo que el fuego fatuo,lo mismito es el querer.Le huyes y te persigue,le llamas y echa a correr.¡Lo mismo que el fuego fatuo,lo mismito es el querer!¡Malhaya los ojos negrosque le alcanzaron a ver!¡Malhaya el corazón tristeque en su llama quiso arder!¡Lo mismo que el fuego fatuose desvanece el querer!(De “El Amor Brujo”, María Lejárraga)